Políticos sin ley de partidos y electoral

Néstor Julio González Díaz

Por: Néstor Julio González Díaz

No están en una posición constitucional. En rebeldía con la ley superior de Dios

Han pasado 20 años que el dominicano espera de ustedes una ley de partidos políticos. Es natural preguntarse y pensar. ¿Es que están exentos de una ley en sus funciones? No son seres de otro mundo, todo servidor público tiene deberes que le obligan rendir cuentas. Vuestra negación configura un retrato de quienes sois. Se hacen daño así mismo, a su familia y a la sociedad dominicana.

La ausencia de la ley es contrario a la ley natural de los deberes que se fundan en ella. La idea de una vida conforme, y guiada por la fuerza de la razón, es ignorancia no obedecer a la naturaleza en sus palabras y en sus actos. Ya basta, los intereses personales jamás están por encima de los intereses naturales del pueblo. Es exigencia del buen vivir, es decir, la Ética y el Derecho.

Están ignorando que la razón y la virtud son bienes comunes a todos y a Dios y este se identifica con la naturaleza. La convivencia de los hombres descansa en un fundamento único, igual y común. Hacer leyes rápido para auto beneficio asignándose millones de pesos como el peculado y asignarse millones de pesos para la campaña electoral, es como dicen “buscar lo suyo”. El ser humano está unido entre sí por una natural complacencia y buena voluntad, así como la comunidad de Derecho. Todo esto lo niega la ausencia de la ley. Sepan que la ley natural consiste principalmente en observar la justicia, reforzar los vínculos sociales y obrar como miembro consciente de la sociedad del género humano. Comprendan que el hombre ha recibido de Dios el don incomparable de la razón. Incomparable porque no hay nada superior a la razón. Nada más superior que ella.

Concebimos que la ley de partidos políticos electorales es inherente a la naturaleza moral del hombre conforme a la estructura racionar del pueblo.

En mí bitácora tengo unos apuntes tengo unos apuntes de la definición de la política, cuando leí el libro en francés Le Moral escrito por Aristóteles la tarde del 23 de agosto de 1953. En la biblioteca del ingeniero Don Félix Benitez Rexach. Cannes, Francia.

El tema es: la teoría del bien y la felicidad.

El bien es el fin todas las acciones del hombre.

Lo que traduje y copié. “El bien se deriva de la ciencia soberana, la ciencia más fundamental de todas, y esta es precisamente la ciencia política. La política rige los estados, pero no es la que forma la moral no la que está encargada de estudiar esta gran cuestión del bien. Por el contrario no es nada, si no recibe sus principios fundamentales de la moral si no procura seguirlo.

Ella es en efecto la que determina cuales son las ciencias indispensables para la existencia de los estados, cuales son las que los ciudadanos deben aprender y hasta qué grado deben poseerlas. Además es pre

ciso observar que las ciencias más estimadas están subordinadas a la política, me refiero a la ciencia militar, a la ciencia administrativa, y a la retórica como ella se sirve de todas las ciencias prácticas y prescribe, también en nombre de la ley lo que se debe hacer y lo que se debe evitar, podría decirse que su fin abraza los fines diversos de todas las demás ciencias, y, por consiguiente, el de la política será en verdadero bien, el bien supremo del hombre. Es cierto, por otra parte, que el bien es idéntico para el hombre y para el Estado. Sin embargo, procurar y garantizar el bien del Estado parece cosas más acabada y más grande; y si el bien es digno de ser amado, aunque se trate de un solo ser, no obstante, más bello, más divino, cuando se aplica a toda una nación, cuando se aplica a Estados entero”.

Es una locura no tener una ley de partidos políticos electorales en un sistema democrático.

Hoy los dejos con estas definiciones de la ley natural.

“No es el producto de la inteligencia humana ni de la voluntad popular, sino algo eterno que rige el universo por medio de sabio mandato y sabias prohibiciones”.

“La razón suprema impresa en la naturaleza, que ordena lo que debe hacerse y prohíbe lo contrario”.

“La ley es absoluta, intemporal”, pertenece a todos los siglos y ya estaba vigente cuando no había ley escrita ni estado constituido.

Dominicanos está presente en la obligación y amor de patria. “Ir al poder para servir al pueblo, no para servirse del pueblo”. Presidente Juan Bosch.

Consérvense bueno

El autor es vicealmirante retirado de la Armada Dominicana.

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