Entre las páginas de los sabios chinos

Néstor Julio González Díaz

Por: Néstor Julio González Díaz
Estoy en el pensamiento de Confucio-Yen Kieu-Lu-Chinh Tse-Lao-Pang-Tse Kuny-Lao TSE-El Príncipe Chen- Mencio- Lie-Leu.

Como de costumbre los apuntes que conservo los leo para no olvidarlos. Hoy me permito presentar estos a los amables lectores.

Confucio: El hombre que con tenacidad y constancia emplee toda su existencia en la localización del bien y la verdad, disfrutará de una intensa felicidad.

Los hombres vulgares y malvados, cuando es están solos y nadie los ve, actúan con perversidad y se aferran a los vicios. Sin embargo. Cuando están frente a un hombre virtuoso intentan parecer igual que él. La verdad se guarda en nuestro interior, y lo externo nada más que es apariencia. Por eso el sabio controla sus inclinaciones y más íntimos deseos.

Los que asumen la autoridad deben controlar severamente sus acciones, con el fin de actuar acertadamente en todo momento al evitar el mal. En caso contrario, provocarían la ruina de todo el pueblo.

Tse Kuny: En una conversación cuestionó. ¿Qué se puede decir del hombre que no se corrompe con serviles halagos, y del hombre rico que no muestra ningún apego a su fortuna?

Lu: Las tareas nobles suelen realizarse a la luz del día, mientras que las innobles requieren la oscuridad de la noche y el secreto. Si al pueblo le falta comida. ¿Por qué ha de sobrarle a los gobernantes?

Tse Yeu: Cuando un ministro critica asiduamente a su príncipe, no tardará en ser expulsado de su cargo.

Tse Chang: El hombre sabio no da un paso atrás ante el peligro, aunque con ello arriesgue su vida. Antes de aceptar un cargo provechoso, analiza si es justo y honorable. Ofrece los sacrificios con respeto y dignidad.

El Príncipe Cheu: El noble protege siempre a sus padres y nunca los arroja de su lado. A sus ministros no les causa motivos de resentimiento, Al no utilizarlos en su propio beneficio. No expulsa a los ancianos de los puestos de confianza, excepto por motivos muy grave. A nadie le encarga una obra superior a sus fuerzas.

Mencio: Cuando se pretende someter a los hombres por la violencia de las armas, jamás se obtendrá la sumisión de sus corazones; por esta causa, la fuerza nunca basta para conquistar a los hombres. Quien conquista a los hombres por la virtud, logra que todos acaten sus órdenes sin reservas y con un corazón alegre.

Yan Hei: Todo hombre que se esfuerce, podrá lograr las virtudes.

Chi Kung: Todo el que se rinde a sí mismo nunca conseguirá enderezar a los demás.

Proverbio: Nunca es suficiente la honrada situación para gobernar con eficiencia, la ley carece de fuerza.

Cuando se sienta en el trono un hombre perverso y cruel su maldad actuará como la peste que enfermará a los súbditos.

Maestro Lu: Su labor consistía en que los superiores fueran justos. Y en el caso de no serlo. Debían abandonar el empleo o intentar paliar; dentro de las posibilidades las injusticias.

Lao Tse: Llevo mucho tiempo buscando una estrategia que me permita mejorar la suerte de los hombres, acaso sirviéndome de algún tipo de instrucción que me ayude a su transformación.

Los principios de la equidad y reciprocidad ¡dos admirables columnas para el sostén de los hombres!

Amable lector dejo los chinos, tengo sueño viajo a Italia recordando a Leonardo Da Vince: Quien no castiga el mal, ordena que se haga.¡Oh miseria humana a cuantas cosas te sometes por el dinero!

El autor es vicealmirante retirado de la Armada Dominicana

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