¿Criminalizar o permitir?: La discusión sobre el uso medicinal y recreativo del cannabis en Ecuador

Planta de cannabis

Paulo Puente, un joven quiteño de 27 años, fue diagnosticado con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) hace alrededor de siete años. Desde entonces comenzó su tratamiento antirretroviral que le fue establecido por el médico que lo atendía, con el fin de ayudarlo a tener una vida más prolongada y reducir el riesgo de transmisión.

Ese tratamiento le causaba “bastantes mareos y ganas de vomitar”, una situación que recuerda como “insoportable” e “incómoda” y con la cual no sabía lidiar. Atravesó por eso varios años.

En 2015 conoció acerca de la opción del cannabis para acompañar el tratamiento médico de personas con VIH, pero no entendía nada del tema, incluso la idea de usarlo lo asustaba y se preguntaba: “¿No se supone que eso es una droga ilegal?”. Sin embargo, se informó al respecto y consiguió a una médica que, además de confirmarle lo positivo que le habían dicho al respecto, le proporcionó el aceite de esta planta.

A la par de los antirretrovirales, que toma hasta el presente, comenzó a ingerir el aceite del cannabis artesanal medicinal. Ese año inició con dos gotas después de cada comida y los resultados fueron casi inmediatos. “Además de no tener ganas de vomitar y de acabarse los mareos, empecé a tener mucho más apetito y a tener hasta ganas de vivir, yo andaba bien deprimido […] aumenté de peso, aunque no de manera exagerada, mi ánimo empezó a mejorar”, dice Puente, enfatizando que “fue un cambio positivo, antes no sentía que tenía la energía que tengo ahora”.

Esos resultados positivos también se evidenciaron en sus siguientes exámenes médicos. Su carga viral, que mide la cantidad de material genético del VIH en sangre, disminuyó y sus niveles de células CD4, las preferidas del virus para reproducirse y que se ven disminuidas apenas se contrae la enfermedad, comenzaron a aumentar.

Tras ese resultado, en 2016 aumentó su dosis a tres gotas y desde 2017, a la actualidad, ingiere cuatro. Puente, quien estudia una carrera en electrónica, cuenta que también comenzó a “rendir más en el deporte”, en especial en ciclismo, que es el que más le gusta y que, además de hacerlo por práctica, es su forma de movilizarse en la ciudad cuando presta ayuda en el trabajo a su padre, quien es electricista.

Para múltiples enfermedades

Cristina Martínez, médica ecuatoriana, dice que en la actualidad se utiliza el cannabis en el mundo para tratar varias enfermedades, y en las que se ha visto mayor efectividad son la “epilepsia refractaria, enfermedades neurodegenerativas como alzhéimer, párkinson y esclerosis múltiple, también en diabetes, VIH – SIDA, cáncer a todo nivel y afecciones gastrointestinales”.

“Lo interesante del cannabis es que es una planta cuyas propiedades medicinales son amplias, grandes y todavía por descubrir”, dice Martínez y explica que la marihuana, como también se le conoce, tiene dos componentes bien importantes, denominados cannabinoides, que son el tetrahidrocannabinol (THC), un psicoactivo, y el cannabidiol (CBD); aunque la planta tiene otros cientos de elementos, que todavía están en investigaciones.

El THC y el CBD —detalla la médica— al unirse “hacen sinergia y el efecto medicinal es grande”.

En cuanto a la manera de aplicarlo, Martínez lo recomienda de dos formas; la primera, con vaporizadores, en especial para personas con problemas pulmonares; y la segunda, a través de gotas sublinguales (debajo de la lengua) con el aceite del cannabis, la manera como lo consume Puente. La médica señala que en la posología “es la individualidad humana la que predomina”, es decir, cómo el cuerpo va aceptando la medicación; por lo tanto, ella sugiera iniciar con microdosis, que irán aumentando progresivamente hasta observar cuál es la cantidad efectiva en cada paciente.

La doctora aclara: “Hay que respetar la utilización de los medicamentos tradicionales que toma el paciente, porque no puedes cortar de golpe unos tratamientos tan rígidos, debido a que se generaría resistencia a los fármacos”. En algunos casos —comenta— “los médicos ven mejor a la persona y van disminuyendo las medicinas”.

Martínez relata el caso de dos hermanos, ambos médicos, que sufren de párkinson. “Tenían sus síntomas constantes, frecuentes, un movimiento involuntario de manos” y, por recomendación de ella, comenzaron a tomar el aceite de cannabis, “tres o cuatro gotas después de desayuno, almuerzo y cena, y mejoraron muchísimo”.

Contra las corporaciones farmacéuticas

La doctora menciona que la presentación del cannabis que ella recomienda es el medicinal artesanal y no el “farmacológico” que es producido por “las transnacionales farmacéuticas”, cuyo objetivo “es minimizar los efectos de la planta natural”.

Explica que para producir el “farmacológico” se “utiliza una parte del cannabis sintético y lo juntan con otras propiedades de otros fármacos para que ejerza determinada acción”, por ejemplo, para que controle la náusea y el vómito en pacientes que hayan tenido quimioterapia, entonces, al tener estos dos componentes, “prácticamente no cumple con su propósito de calmar o paliar los síntomas”.

En cambio —señala— la planta natural “tiene fitonutrientes, aminoácidos, proteínas, vitaminas y los cannabinoides” y “trabaja con todos sus componentes”. Según Martínez, está comprobado que “la utilización de todas las partes de la planta, hojas, tallos, flores son maravillosos para evitar que el cáncer crezca, se disemine o haya la metástasis o prácticamente se produzca la apoptosis, que es la muerte celular”.

La médica invoca a los derechos de los pacientes, que en el caso de Ecuador están consagrados en la Ley de Derechos y Amparo del Paciente, que en su artículo 5 dice, entre otras cosas, que el centro de salud, a través de sus responsables, deben brindar información respecto “a las alternativas para el cuidado y tratamientos existentes, en términos que el paciente pueda razonablemente entender y estar habilitado para tomar una decisión sobre el procedimiento a seguirse”. Ante ello, Martínez señala que si existe la posibilidad de utilizar cannabis en algún enfermo, él debe saber que tiene esa opción para elegir.

Uso sanitario en Ecuador

En materia sanitaria, la Ley Orgánica de la Salud, vigente en Ecuador, no contempla el uso del cannabis como opción medicinal.

En la actualidad, está en proceso de aprobación en la Asamblea Nacional el proyecto del Código Orgánico de Salud (COS). En sus artículos 331 al 333 hace referencia al cannabis. Al respecto, califica a esta planta como una de las “sustancias catalogadas sujetas a fiscalización”, por ende, para su prescripción, expendio e, incluso, determinar qué pacientes podrán ser tratados con este tipo de medicación, la decisión recaerá sobre la Autoridad Sanitaria Nacional, es decir, el Ministerio de Salud Pública.

El COS ya fue aprobado por la Comisión de la Salud de la Asamblea Nacional, pero aún no ha sido expuesto al plenario para su discusión y su posterior aprobación o rechazo. “Los asambleístas debatirán dependiendo de sus tendencias políticas, de sus convicciones, de sus estigmas o sus situaciones de responsabilidad social”, dice Martínez, quien lamenta que “el cannabis medicinal, la plantita, sea sujeto de acciones políticas, más no de un interés social, como es la necesidad de tener una salud”.

Porte y castigo

En cuanto a la parte legal, en Ecuador existe la tabla de porte de drogas por persona, elaborada por la extinta Secretaría Técnica de Prevención Integral de Drogas (SETED), que establece las cifras de la mínima, mediana, alta y gran escala de posesión de sustancias como heroína, pasta base y clorhidrato de cocaína, marihuana, anfetaminas, entre otras. En función de ello, se aplicarán las penas de cárcel de acuerdo al Código Orgánico Integral Penal (COIP).

En el caso del cannabis, 20 gramos ya es mínima escala de tenencia, y tiene una pena privativa de libertad de entre uno a tres años; de 20 y 300 gramos, es mediana y podría acarrear de tres a cinco años de prisión; de 300 a 10.000 gramos es alta y conlleva de cinco a siete años de cárcel; mientras que de 10.000 en adelante ya es gran escala, que se castiga con 10 a 13 años.

“La tenencia o posesión de sustancias estupefacientes o psicotrópicas para uso o consumo personal en las cantidades establecidas por la normativa correspondiente, no será punible”, dice el COIP. En base a esa escala y lo que establece la ley, en la organización Ecuador Cannábico consideran que tener 10 gramos de cannabis es legal en el país. “No es casi nada, pero, en todo caso, es lo que puedes cargar en la calle, hay como una cierta aceptación”, dice Carlos Andrade, secretario de esa asociación, que actualmente está en proceso de legalización.

Andrade señala que “la tabla no es un proceso de regularización y legalización, es un instrumento para los operadores judiciales, para que puedan conocer cuáles son los umbrales, los límites, y poder aplicar unas normas punitivas y restrictivas a los consumidores”.

En cuanto a la tenencia de plantas “hay un vacío legal”, explica el secretario de Ecuador Cannábico. Desde esa organización plantean que les sea permitido tener alrededor de 20 plantas, “que es lo que se necesita”.

La SETED fue suprimida en abril de este año y sus funciones se repartieron entre el Ministerio de Salud y el Ministerio del Interior, a este último se le dio la función de emitir la tabla de consumo y tenencia de drogas, por lo tanto, se espera una nueva regulación.

La organización en torno al cannabis

Ecuador Cannábico, junto a otras organizaciones sociales e instituciones educativas, realizó el pasado 28 y 29 de noviembre, en Quito, el primer Congreso Nacional del Cannabis, en el que pusieron en la mesa el debate sobre la regularización de la marihuana en el país.

La temática abordó, particularmente, el aspecto medicinal de la planta, en especial “el THC como una molécula que se complementa con el CBD para poder generar los aspectos terapéuticos”, dice Andrade.

Como agrupación, los defensores del cannabis en Ecuador buscan:

Que se acabe el estigma de toda la gente que es consumidora de cannabis.

Acabar con la criminalización del eslabón más débil, que es básicamente el consumidor. “No llenar las cárceles con gente que, finalmente, no está cometiendo ningún crimen”, menciona Andrade.

La regularización del cannabis medicinal a través del COS.

Que la tabla de porte, en el caso del cannabis, sea mucho más amplia.

Elevar el nivel de conciencia y organización del movimiento a favor del cannabis, para establecer qué modelo de regularización y legalización quieren: “¿Va a ser a través de la mano de las corporaciones, del Estado o de la gente y la economía popular y solidaria? ¿Cómo nos vamos a organizar? ¿Vamos a generar asociaciones de qué tipo?”, se pregunta Andrade.

La tipificación de la narcopolítica en el COIP, es decir, que se establezca explícitamente el castigo con penas privativas de libertad a los políticos que tengan vinculación con el mercado del narcotráfico.

“Nosotros acá tenemos un potente movimiento cannábico, porque nos favorecen un montón de factores, como el clima, un movimiento lleno de cultivadores, y es por esa gente que nosotros tenemos el compromiso de dar la discusión sobre el tema”, enfatiza el secretario de Ecuador Cannábico. Autor: Edgar Romero G.-actualidad.rt.com

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