65 años después, una gesta heroica que hizo retemblar la tiranía y al final, la derrotó

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Por Claudia Fernández

14 de junio, 1959. Es el inicio del declive definitivo de la tiranía de Rafael Leonidas Trujillo Molina, quien gobernó con mano de hierro y látigo en mano a un país temeroso y apabullado durante 31 años.

Rendir tributo a los héroes que protagonizaron la hazaña sin par, se resume en las primeras estrofas del himno del 14 de Junio.

“Llegaron llenos de patriotismo, enamorados de un puro ideal, y con su sangre noble encendieron la llama augusta de la libertad. 14 de Junio, gloriosa gesta nacional, sus mártires están en el alma nacional”.

Estuvieron, ya no están, ni se les recuerda. Entrevistas con tres de los sobrevivientes, ya envejecientes en su momento, fue para mí, un orgullo y un honor compartir con estos héroes de la patria, en 1997. La Raza Inmortal, que decae en el olvido, fue un episodio apasionante en mi carrera periodística.

Nuestra historia reciente me apasiona, gracias al empuje de mi abuela Rosalía y de mi mami Fiametta. Todo pasa, pero no siempre queda, aunque lo nuestro es pasar. El olvido histórico hace presa de una población que no la conoce y a nadie le importa que se conozca.

Episodios traumáticos y reales, que acontecieron a raíz de la caída de la dictadura, me pregunto, como siempre, desde hace muuuchos años, el por qué se trata de enterrar episodios que marcaron el inicio de una “¿democracia?” que comienza en 1962, y todos los avatares, peligros y situaciones que colocaron a República Dominicana en el centro de atención del mundo.

Tres trabajos publicados en el desaparecido periódico El Siglo, en junio de 1997, ofrecen una imagen de la situación imperante en ese momento de 1959, cuando un grupo de dominicanos y extranjeros se atrevieron a desafiar el poderío político militar del momento. Hambre, penurias, aniquilación de los integrantes, cuya memoria, como el hielo, se escurre de la memoria patria.

Recuerdo mis entrevistas con tres de los cuatro sobrevivientes de la Raza Inmortal, todos se quejaban de lo mismo. Del olvido histórico de esta gloriosa gesta nacional. Don Poncio Pou Saleta, Medardo Germán y Mayobanex Vargas, ya fallecidos los tres, no pudieron saborear, la gloria de una historia inmarcesible, que se ha ido ¡al zafacón!

Los expedicionarios, desde sus oscuras profundidades de la tierra, reclaman, exigen, el reconocimiento que merecen. Reitero mis quejas a los ministerios de Cultura y Educación por la falta de políticas educativas para llevar al sitial que merecen estos destacados combatientes de la libertad.

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